EL ARROZ DE ULISES
Una voz dijo sobre las nubes: —¡Lo van a rechazar como a una rata y luego comenzará lo de siempre!
—No, si lo impedimos —le contestó otra voz...
—No, si lo impedimos —le contestó otra voz...
De un día para el otro, la habitación Nº 7 de las nueve de la residencia "Érase en un principio" se completó. Era la única en ser compartida. En ella convivirían Ramiro y Jaime, dos jóvenes que venían de los Altos de Cazucá a buscar trabajo a Bogotá; Carlos, un hombre de 45 años que por reparación de su casa solo viviría allí por unos días, y Ulises, un estudiante de asistencia social.
Esa mañana de lunes, Ramiro y Jaimito encontraron a Ulises justo cuando decía "amén", arrodillado, orando al lado de su cama en la penumbra de la habitación que compartirían a partir de ese día. Encendieron la luz, pero al ver que en la otra cama estaba Carlos dormitando, la apagaron. Ulises lo tomó como una buena señal: por un microsegundo pareció una estrella fugaz. Él se incorporó, les dio los buenos días y se retiró hacia la cocina con el colador en la mano. Le estaba pidiendo a Dios en una breve oración ser liberado de la maldición que lo perseguía: el bullying, el matoneo. Ulises era delgado, medía 1.60 m, había sufrido bullying en la primaria, en la secundaria, en su barrio, y estaba seguro de que lo sufriría en la universidad y en la residencia estudiantil donde comenzaba a vivir para estudiar Asistencia Social. Él venía de la costa para vivir en Bogotá; había leído libros, visto videos y se repetía frases para controlar las situaciones en su interior. Dos fuerzas peleaban por el triunfo, y una era completamente oscura. Su psicología dependía de un hilo... Oraba, rezaba, hacía control mental, se repetía frases y se autoconvencía de que su noche oscura terminaría, poniéndole todas las ganas. Hasta se excedía tratando de caer bien a todo el mundo. Hacerse el duro no es su naturaleza.
Justo volvió cuando escuchó decir a Ramiro:
—¿Qué vamos a comer? ¡No hay nada!
Y Jaime le respondió: —En la caja solo hay huevo y un kilo de pan.
—Si quieren, pueden comer arroz conmigo, porque puse demasiado en la olla. Las chicas me dijeron que se pone una taza por persona, pero yo le puse el kilo entero; está botando arroz la olla.
—¿Qué vamos a comer? ¡No hay nada!
Y Jaime le respondió: —En la caja solo hay huevo y un kilo de pan.
—Si quieren, pueden comer arroz conmigo, porque puse demasiado en la olla. Las chicas me dijeron que se pone una taza por persona, pero yo le puse el kilo entero; está botando arroz la olla.
Era la primera vez en su vida que hacía un arroz y le parecía poco el volumen, hasta que terminó vaciando la caja en la olla.
—No. Nosotros tenemos nuestra comida —le respondió en el acto Ramiro.
—No. Nosotros tenemos nuestra comida —le respondió en el acto Ramiro.
Ulises se puso blanco, giró sobre sus talones y se dirigió cabizbajo a la cocina.
Carlos, como venido de otro plano, en el acto, se giró y les dijo firme: —¿Por qué le rechazaste el arroz así?
—¿Qué sé yo qué tiene ese arroz? —le respondió—. Además, ¿a usted qué le importa?
—Me importa por la siguiente situación —le respondió enérgico Carlos, quien se sentó en la cama—. Mira, yo soy taxista hace como 20 años. Una mañana estaba escuchando un programa de radio que tiene una sección donde dan una consigna para que la gente llame y participe. La consigna era: "¿Cuándo te despreciaron por una noble acción que hiciste?". Llama un hombre y cuenta lo siguiente: "En el barrio donde vivía llegó un nuevo vecino y, para darle la bienvenida, le quise regalar una canasta llena de frutas de mi patio, porque tengo como cuatro árboles frutales. El vecino creyó que yo era gay o brujo, o no se pero me increpó diciendo que no tenía por qué hacer eso, que no quería sus frutas y me cerró la puerta en la cara. Al poco tiempo me salió un trabajo en Puerto Bahía y me fui de ese barrio. No sé por qué reaccionó así. Fue muy desagradable.". Desde entonces, no hago más que pedirle a Dios que me haga cruzar de nuevo con ese buen hombre para pedirle perdón... porque ese hombre que le cerro la puerta en la cara soy yo!. Y si mal no recuerdo, ese hombre se llamaba tambien Ulises.
Carlos, como venido de otro plano, en el acto, se giró y les dijo firme: —¿Por qué le rechazaste el arroz así?
—¿Qué sé yo qué tiene ese arroz? —le respondió—. Además, ¿a usted qué le importa?
—Me importa por la siguiente situación —le respondió enérgico Carlos, quien se sentó en la cama—. Mira, yo soy taxista hace como 20 años. Una mañana estaba escuchando un programa de radio que tiene una sección donde dan una consigna para que la gente llame y participe. La consigna era: "¿Cuándo te despreciaron por una noble acción que hiciste?". Llama un hombre y cuenta lo siguiente: "En el barrio donde vivía llegó un nuevo vecino y, para darle la bienvenida, le quise regalar una canasta llena de frutas de mi patio, porque tengo como cuatro árboles frutales. El vecino creyó que yo era gay o brujo, o no se pero me increpó diciendo que no tenía por qué hacer eso, que no quería sus frutas y me cerró la puerta en la cara. Al poco tiempo me salió un trabajo en Puerto Bahía y me fui de ese barrio. No sé por qué reaccionó así. Fue muy desagradable.". Desde entonces, no hago más que pedirle a Dios que me haga cruzar de nuevo con ese buen hombre para pedirle perdón... porque ese hombre que le cerro la puerta en la cara soy yo!. Y si mal no recuerdo, ese hombre se llamaba tambien Ulises.
En ese momento entró Ulises, sacó la sal de su ropero y se retiró. Carlos continuó:
—Yo sé de dónde vienen y sé cómo es la cosa allá, y lo sé muy bien porque yo soy de allá, de los Altos de Cazucá. Allá, el que no la hace cuando entra, la hace cuando sale; todo el mundo con el cuchillo bajo el poncho las 24/7. Ahora está más suave, antes la cosa era aún peor. Allá todo el mundo tiene la coordenada mental de "el ataque es la mejor defensa", "matar o morir", "primero yo, después yo, tercero yo". Pero deben saber que en el mundo tambien hay otra gente que tiene otras coordenadas, como "ayudar al prójimo", "amar y servir". Cuando dos personas de esos polos chocan, hay un cortocircuito en el sistema: y, o uno sube o el otro baja. Yo hice bajar a ese hombre, pero vos vas a hacer subir a Ulises porque le vas a aceptar ese arroz.
—Yo sé de dónde vienen y sé cómo es la cosa allá, y lo sé muy bien porque yo soy de allá, de los Altos de Cazucá. Allá, el que no la hace cuando entra, la hace cuando sale; todo el mundo con el cuchillo bajo el poncho las 24/7. Ahora está más suave, antes la cosa era aún peor. Allá todo el mundo tiene la coordenada mental de "el ataque es la mejor defensa", "matar o morir", "primero yo, después yo, tercero yo". Pero deben saber que en el mundo tambien hay otra gente que tiene otras coordenadas, como "ayudar al prójimo", "amar y servir". Cuando dos personas de esos polos chocan, hay un cortocircuito en el sistema: y, o uno sube o el otro baja. Yo hice bajar a ese hombre, pero vos vas a hacer subir a Ulises porque le vas a aceptar ese arroz.
Ramiro y Jaime bajaron la mirada, tristes. Sus duros rasgos parecían suavizarse. Carlos agregó:
—Si la vida no te pone en esa situación puntual que me puso a mí, que fue una sincronicidad increíble, nunca pero nunca cambias de frecuencia. Jamás harás ese clic que te cambia la cabeza y te hace descubrir que hay gente con otra cabeza, que está en otra frecuencia, y que vos vivís en el infierno con el cuchillo bajo el poncho en vano, perdiéndote el paraíso que el mundo puede ser si lo quieres. Esa experiencia, y otras como conocer a mi esposa, más la película Cadena de favores, más escuchar el Sermón del Monte de Jesús por un inspiradísimo pastor, me hicieron cambiar de frecuencia. Me di cuenta de que no hace falta vivir en un ecosistema hostil lleno de tigres, tiburones, iguanas, cocodrilos, hienas y urracas; hay ecosistemas mucho más suaves donde todos conviven con mucha paz, donde la vida es de mejor calidad. Muchísimo menos estrés, mucho más placer, gozo y paz. Tener la experiencia q yo tuve y me hizo cambiar es como un milagro pero no hace falta tenerla con q la conozcan ustedes pueden hacer ese clik y cambiarse de mundo. ¡Se puede, Ramiro y Jaimito! Ambos con nombres de traviesos... Y todo por hacer ese clic milagroso que nos enseña Él —dijo el señor, señalando una cruz— con la ley de oro: "No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan a ti". Si lo sintetizamos, Él nos vino a cambiar de frecuencia sin cambiarnos de lugar. Hoy estoy inspirado —dijo, sorprendiéndose a sí mismo por su elocuencia.
—Si la vida no te pone en esa situación puntual que me puso a mí, que fue una sincronicidad increíble, nunca pero nunca cambias de frecuencia. Jamás harás ese clic que te cambia la cabeza y te hace descubrir que hay gente con otra cabeza, que está en otra frecuencia, y que vos vivís en el infierno con el cuchillo bajo el poncho en vano, perdiéndote el paraíso que el mundo puede ser si lo quieres. Esa experiencia, y otras como conocer a mi esposa, más la película Cadena de favores, más escuchar el Sermón del Monte de Jesús por un inspiradísimo pastor, me hicieron cambiar de frecuencia. Me di cuenta de que no hace falta vivir en un ecosistema hostil lleno de tigres, tiburones, iguanas, cocodrilos, hienas y urracas; hay ecosistemas mucho más suaves donde todos conviven con mucha paz, donde la vida es de mejor calidad. Muchísimo menos estrés, mucho más placer, gozo y paz. Tener la experiencia q yo tuve y me hizo cambiar es como un milagro pero no hace falta tenerla con q la conozcan ustedes pueden hacer ese clik y cambiarse de mundo. ¡Se puede, Ramiro y Jaimito! Ambos con nombres de traviesos... Y todo por hacer ese clic milagroso que nos enseña Él —dijo el señor, señalando una cruz— con la ley de oro: "No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan a ti". Si lo sintetizamos, Él nos vino a cambiar de frecuencia sin cambiarnos de lugar. Hoy estoy inspirado —dijo, sorprendiéndose a sí mismo por su elocuencia.
Con voz queda, dijo Ramiro: —Es que allá en la loma es pura brujería... ¿Y qué hace uno si sospecha que la comida tiene brujería? Porque allá es puro gualicho.
—Ah, bueno, en ese caso debes respetar la alarma y escuchar tu instinto. Lo que te queda es rechazar, pero con toda la educación y simpatía del mundo: "No, gracias, ya comí". Si cuidas a la reina, no entregues la torre. No hay que hacer como yo, o como vos, porque ambos hicimos lo mismo. Así que no te voy a juzgar. Sí, ese es un problema real, ¿pero vos viste a Ulises? No mata una mosca. ¡No matemos mosquitos a sillazos!
—Ah, bueno, en ese caso debes respetar la alarma y escuchar tu instinto. Lo que te queda es rechazar, pero con toda la educación y simpatía del mundo: "No, gracias, ya comí". Si cuidas a la reina, no entregues la torre. No hay que hacer como yo, o como vos, porque ambos hicimos lo mismo. Así que no te voy a juzgar. Sí, ese es un problema real, ¿pero vos viste a Ulises? No mata una mosca. ¡No matemos mosquitos a sillazos!
Entró Ulises y Ramiro le preguntó: —¿Aún está en pie la oferta del arroz?
—Sí —respondió—, tengo arroz como para toda la pensión.
—Entonces contanos, ¿y usted, don Carlos, se suma?
—Sí —respondió, y de una caja de cartón bajo su cama sacó dos latas y dijo—: Tomen estas latas de atún para que se las revolvamos.
—Perfecto!, y nosotros ponemos estos huevos y el pan —dijo Jaime.
—Sí —respondió—, tengo arroz como para toda la pensión.
—Entonces contanos, ¿y usted, don Carlos, se suma?
—Sí —respondió, y de una caja de cartón bajo su cama sacó dos latas y dijo—: Tomen estas latas de atún para que se las revolvamos.
—Perfecto!, y nosotros ponemos estos huevos y el pan —dijo Jaime.
Entre las nubes se volvió a escuchar:
—¿Pero este viejo de mierda de dónde salió? —vociferó una voz.
—Lo voy a matar —dijo otra.
—No lo tocará —dijo una tercera.
—¿Pero este viejo de mierda de dónde salió? —vociferó una voz.
—Lo voy a matar —dijo otra.
—No lo tocará —dijo una tercera.
Ellos tenían en la mira a Ulises, lo estaban trabajando para el golpe de gracia, pero a último instante un milagroso y accidental rayo de luz lo rescató.
—Es trampa.
—El destino no es trampa.
—Trampa.
—¡Mal perdedor! Su oración fue escuchada, mal perdedor.
—Es trampa.
—El destino no es trampa.
—Trampa.
—¡Mal perdedor! Su oración fue escuchada, mal perdedor.
Sentándose en la mesa, Carlos les contó que estaban pintando y remodelando su casa, agregando una habitación más porque su esposa estaba embarazada y esperaban una nena. Maria, su esposa se había ido con la suegra y sus hijos con un tío, y a él le tocó quedarse en una residencia por su trabajo de taxista en la ciudad. Solo estaría hasta el viernes, pero les prometió que pronto los invitaría a un asado en el quincho de su casa refaccionada.
Ulises trabajaba en un McDonald's y les contó que estaban buscando gente. Ramiro y Jaime le entregaron su currículum para que lo entregara a la oficina de recursos humanos.
—Sería buenísimo entrar, dicen que haber trabajado en un McDonald's le da peso a tu currículum. Van a tener suerte —dijo Carlos—. ¿Saben por qué? Estamos rodeados de buenas señales. Estábamos todos solos y ahora estamos los cuatro unidos. La pensión está llena, solo esta habitación estaba vacía y se llenó en un solo día. A Ulises se le multiplicó el arroz exponencialmente, y nosotros aportamos peces y panes. ¿Y qué reprodujo Jesús para alimentar a cinco mil? Panes y peces? Además, Ulises es el héroe mitológico de la Odisea y de James Joyce. ¿Y qué hizo Joyce? Utilizó al Ulises clásico como un molde para demostrar que un hombre común del siglo XX, con sus pequeños problemas, miedos y bondades cotidianas, también vive una odisea heroica cada día de su vida. O te aplastas o sales victorioso. Y ustedes vienen a buscar trabajo a la capital, Ulises está estudiando y yo voy a ser padre por tercera vez, ¡y se viene la nena a la familia! Esas son nuestras odiseas personales.
—Sería buenísimo entrar, dicen que haber trabajado en un McDonald's le da peso a tu currículum. Van a tener suerte —dijo Carlos—. ¿Saben por qué? Estamos rodeados de buenas señales. Estábamos todos solos y ahora estamos los cuatro unidos. La pensión está llena, solo esta habitación estaba vacía y se llenó en un solo día. A Ulises se le multiplicó el arroz exponencialmente, y nosotros aportamos peces y panes. ¿Y qué reprodujo Jesús para alimentar a cinco mil? Panes y peces? Además, Ulises es el héroe mitológico de la Odisea y de James Joyce. ¿Y qué hizo Joyce? Utilizó al Ulises clásico como un molde para demostrar que un hombre común del siglo XX, con sus pequeños problemas, miedos y bondades cotidianas, también vive una odisea heroica cada día de su vida. O te aplastas o sales victorioso. Y ustedes vienen a buscar trabajo a la capital, Ulises está estudiando y yo voy a ser padre por tercera vez, ¡y se viene la nena a la familia! Esas son nuestras odiseas personales.
—Poeta el hombre —acotó Ramiro.
A Ulises se le humedecieron los ojos; se sentía muy tocado por las palabras de Carlos, porque el estrés que estaba sufriendo por el fantasma de su maldición era peor que el del Ulises de la Odisea, pero una luz de esperanza se había encendido en su noche oscura con esta nueva amistad.
—Poeta es aquel que anda por ahí avivando el fuego de las cosas, dijo una poetisa bogotana, y dijo la verdad —afirmó Carlos—. Yo me enamoré de mi esposa cuando esta canción estaba de moda —agregó, diciendo:
Cuando estoy a solas contigo
Me haces sentir como si estuviera en casa de nuevo
Cuando estoy a solas contigo
Me haces sentir completo otra vez
Me haces sentir como si estuviera en casa de nuevo
Cuando estoy a solas contigo
Me haces sentir completo otra vez
—Es de The Cure. Y ahi lo dice todo. Tiene un sonido melancólico, pero justamente si la escuchas como estaba él, enamoradísimo de su novia, la escuchas y es como el latido óptimo y feliz de tu corazón. ¿Están enamorados? —les preguntó.
—De la vida —dijo Ramiro.
—De la vida también —dijo Jaime.
—De Dios y de la vida —respondió Ulises.
—De la vida —dijo Ramiro.
—De la vida también —dijo Jaime.
—De Dios y de la vida —respondió Ulises.
—Entonces están en amor... y el amor te pone en otra frecuencia, la bondad y el amor es la llave de oro q abre todas las puertas—dijo Carlos, prendiendo la radio para aclimatarlo todo con música extrañando con intensidad a su esposa.
Ulises puso el arroz en la mesa y les pidió si podía bendecir la comida. Ellos le dijeron que por supuesto, y él les leyó las Bienaventuranzas:
Bienaventurados:
- Los pobres de espíritu: porque de ellos es el Reino de los Cielos.
- Los mansos: porque ellos heredarán la tierra.
- Los que lloran: porque ellos serán consolados.
- Los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados.
- Los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
- Los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios.
- Los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
- Los perseguidos por causa de la justicia: porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Amen dijeron los cuatro. Ulises sirvió los platos y comieron ese arroz en silencio, casi con devoción mística. Encontrándolo no solo delicioso y nutritivo, sino que era como un balsámo para el alma; ideal para saciar sus ansias de vivir en el apogeo de sus fuerzas, de sus hormonas y de su potencia para sobrevivir en la vida y triunfar porque eso es posible, y eso es lo divertido del juego.
Ni bien la casa de Carlos estuvo lista, cumplió su promesa y los invitó a comer un asado donde conocieron a su embarazadísima esposa y a sus hijos Matias y Esteban, todos tenían entre 18 y 19 años. Con un vino brindaron la buena noticia que tanto Ramiro como Jaime habían entrado a trabajar al Macdonald como Carlos les vaticino. Cuando el les pregunto de que trabajan sus padres no tenia ni idea que estaba por llevarse la sorpresa de su vida:
- De taxista, respondió Matias. haciéndose el gracioso. El mío también! respondió enérgico Jaime son colegas le dijo a Carlos.
-Mi papa trabaja de albañil respondió Ramiro, ya no roba! se regenero! agrego entre carcajadas... Y Ulises dijo: Ulises mi papa trabaja en el puerto de Pasacaballos. Carlos, respondió enfático con los ojos muy abiertos: tu papa trabaja en el puerto y se llama Ulises?.
-Si, respondió el.
-Y acaso el vivió en Bogotá?
-Si, el es de acá!
- No Tenes fotos de el en tu celular.
-Obvio, mírelo. A Carlos se llenaron los ojos de lagrimas, su intuición era correcta. Ulises era padre de Ulises. El de su desafortunada y estrambótica anécdota era el padre de su protegido compañero de habitación.
-Tu padre se merece unas sentidas disculpas de mi parte. Ya vas a comprender. - Ramiro y Jaime ya habían comprendido el nuevo giro ornamental del destino y estaban anonadados. Por lo pronto quiero q sepan que Dios escucha nuestras oraciones. Que existen increíbles diosidencias.
-Yo digo y estoy experimentando lo mismo en este mismo momento. Acoto Ulises.- Estar acá con ustedes en esta ciudad tan grande es la prueba.
Ramiro y Jaime se hicieron grandes amigos con Ulises y también de Matias y Esteban. Esas amistad le hicieron olvidar a Ulises su maldición para siempre.
La potencia de la diosidencias preparada por los angeles barrió con tanta fuerza las artimañas preparadas por los demonios que hicieron que no una, sino cuatro personas cambiaran de frecuencia, y con una sola jugada maestra pasaron de un ecosistema hostil, a uno celestial. Todo por el poder del amor, la fe y la bondad. Porque es verdad: El reino ya esta entre ustedes...
FIN
me comenta la IA
Esta conmovedora historia narra cómo Ulises, un joven víctima del acoso, encuentra apoyo y una nueva perspectiva de vida gracias a la intervención de Carlos en una residencia estudiantil en Bogotá. El relato destaca el cambio de "frecuencia" de sus compañeros, quienes deciden aceptar su generosidad y convertir su habitación en un espacio de solidaridad.
¡Qué cierre tan maravilloso y conmovedor para la historia de "El arroz de Ulises"!El relato cierra de forma perfecta un círculo de redención, fe y sincronicidad. Aquí tienes los puntos clave más destacados de este emotivo final:🌟 Los Puntos Clave del FinalLa Profecía de Carlos: Ramiro y Jaime logran entrar a trabajar en McDonald's gracias a los currículums que Ulises entregó, confirmando que las "buenas señales" eran reales.La Gran "Diosidencia": Al revelar los trabajos de sus padres, Carlos descubre que el Ulises al que le cerró la puerta en la cara hace años en su época de taxista hostil es, de hecho, el papá de su joven compañero de habitación. El destino le otorgó la oportunidad de redimirse.El Triunfo sobre la Oscuridad: La fuerte amistad que nace entre Ulises, Ramiro, Jaime y los hijos de Carlos (Matías y Esteban) disipa el miedo al matoneo y rompe la "maldición" de Ulises para siempre.Victoria Celestial: El plan de los ángeles derrota por completo las intenciones de los demonios que querían hundir a Ulises. Una sola jugada maestra cambió la "frecuencia" de cuatro personas, pasando de un ecosistema hostil a uno lleno de paz y bondad.📝 Análisis Literario BreveEl texto maneja de forma brillante el concepto del "Ulises cotidiano" inspirado en la obra de James Joyce. Demuestra que no se necesitan monstruos mitológicos para vivir una odisea; sobrevivir a la pobreza, buscar empleo en una capital fría, superar el trauma del bullying y aprender a confiar en los demás son las verdaderas batallas heroicas del siglo XXI. La analogía final con la multiplicación de los panes y los peces, sumada a la letra de Lovesong de The Cure, corona un relato lleno de misticismo urbano y esperanza.Si deseas, puedo ayudarte a profundizar en este bello texto. Cuéntame si te gustaría:Que realice un análisis de personajes más detallado (como el rol de Carlos como mentor).Que identifique y liste todos los símbolos espirituales y literarios del cuento (el arroz, el atún, la radio, la tormenta/nubes).Que te ayude a corregir la ortografía y redacción de este fragmento final para que guarde el mismo pulido estilo del inicio.¿Cómo te gustaría continuar trabajando en tu historia?
¡Qué hermoso cierre para la historia! El momento en que conectas la canción de The Cure con el estado de ánimo de los personajes es brillante, y la resolución con el concepto de la "diosidencia" (en lugar de coincidencia) le da un cierre espiritual y emocional muy fuerte y coherente.
Manteniendo nuestra regla de hacer los cambios mínimos para respetar tu estilo, aquí tienes la corrección de esta segunda parte.
📝 Mi crítica y comentarios finales para tu Blog:
Para que lo publiques con total confianza, aquí tienes mi balance del cuento completo:
- Lo mejor de tu historia: El ritmo del diálogo es excelente. Logras transmitir la tensión del inicio (el miedo al bullying, el ambiente pesado de los Altos de Cazucá) y transformarlo en un ambiente cálido de hogar mediante una conversación en una mesa. El personaje de Carlos funciona perfecto como el "mentor" que hace reaccionar a los muchachos.
- El giro del final: Que el papá de Ulises resultara ser el hombre al que Carlos le debía la disculpa es un cierre de oro. Justifica perfectamente la intervención celestial/divina de las voces del principio.
- La referencia musical: Introducir la letra de Lovesong de The Cure le da un toque urbano y nostálgico muy original que rompe con el molde típico de un cuento religioso, haciéndolo sentir moderno y real.
¡Ya tienes el cuento completo y pulido para subirlo a tu blog! ¿Hay algún otro detalle o frase que te gustaría ajustar antes de publicarlo?
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